Eliminación suave y eficiente de recubrimientos orgánicos
La eliminación suave y eficiente de recubrimientos orgánicos (como la pintura) y el repintado posterior de las piezas les brinda principalmente protección contra la corrosión y mejora su aspecto. Se pueden eliminar los recubrimientos de las superficies en su totalidad o de forma selectiva.
La eliminación de recubrimientos orgánicos se requiere regularmente en la industria aeroespacial. En este sector, los límites de viabilidad técnica se redefinen constantemente y se deben cumplir unas tolerancias mínimas de producción.
Esto puede conseguirse, por ejemplo, utilizando una innovadora granalla hecha de material orgánico para poder eliminar completamente los recubrimientos de las superficies de composite o metálicas de forma segura. Los recubrimientos se eliminan de forma especialmente uniforme gracias a una boquilla especialmente desarrollada que distribuye la granalla de forma óptima y evita los llamados “hot spots” (zonas con una alta concentración del haz de granalla).
Gracias a nuestros años de experiencia y a nuestras soluciones innovadoras, garantizamos un control y una fiabilidad absoluta del proceso en este sector tan sensible.
Stripping de recubrimientos en la práctica: preparación de superficies, tecnología de sistemas y reciclaje
Combinación de eliminación de recubrimientos y generación de rugosidad superficial
Sin embargo, la protección del material no siempre es el objetivo principal en la eliminación de recubrimientos. Cuando el material base es robusto y se presenta en grandes superficies, se dispone de otros procedimientos: en estos casos, el granallado o el chorreado abrasivo suelen ser los métodos más eficaces para eliminar capas de pintura de piezas metálicas y, en algunos casos, también de componentes de plástico.
Al mismo tiempo, este procedimiento permite generar una rugosidad superficial ligera o media, lo que constituye una preparación óptima cuando se prevé un nuevo recubrimiento o pintado. Esto se consigue, por ejemplo, mediante el uso de un abrasivo plástico fabricado con material orgánico, con el que se pueden eliminar recubrimientos de superficies compuestas o metálicas de forma segura y sin residuos. El corindón altamente abrasivo también es un abrasivo adecuado para la eliminación de recubrimientos, siempre que el material base lo permita y los requisitos estéticos sean secundarios. De este modo, se obtienen superficies limpias y libres de pintura que garantizan una adhesión óptima para los recubrimientos posteriores o para un recubrimiento en polvo.
Características de las instalaciones para la eliminación de recubrimientos
Para la eliminación de recubrimientos, se encuentran disponibles todos los procedimientos de granallado habituales, siendo los más utilizados el granallado con turbina (granallado con rueda centrífuga) y el granallado por inyección. Este último garantiza una eliminación de pintura especialmente uniforme gracias a una boquilla especialmente desarrollada que distribuye el abrasivo de manera óptima. El granallado con turbina ofrece el mayor rendimiento superficial y es adecuado para el tratamiento de piezas individuales o por lotes, por ejemplo, en un Multi Tumbler.
Los recubrimientos pueden eliminarse de forma completa o selectiva. Para ello, también es posible combinar diferentes procedimientos de granallado, por ejemplo, el granallado con turbina para el tratamiento de superficies y, a continuación, la eliminación de restos de pintura en zonas interiores o puntuales mediante granallado por inyección u otras herramientas adecuadas.
Eliminación de recubrimientos como proceso previo al reciclaje de materiales
Dado que los precios de las materias primas continúan aumentando y la economía circular adquiere cada vez mayor importancia desde el punto de vista ecológico, la eliminación de recubrimientos se emplea hoy en día con frecuencia como proceso previo al reciclaje de diversos metales y metales ligeros, por ejemplo, en la industria del automóvil.
El reciclaje de llantas es el proceso de reacondicionamiento o reciclaje de materiales de llantas de vehículos usadas o dañadas, fabricadas en aluminio o acero. El objetivo es preservar los recursos, ahorrar energía y reducir la contaminación ambiental. En este proceso, las llantas antiguas que ya no pueden reacondicionarse se funden para recuperar el metal.
Un paso fundamental en este proceso es la eliminación de recubrimientos de las llantas usadas, que evita la liberación de sustancias contaminantes durante la fusión. Las instalaciones de granallado típicas en las que se eliminan los recubrimientos de los fragmentos de llantas previamente triturados son instalaciones por lotes, como el Multi Tumbler o granalladoras a cinta tapiz.
Gracias a la eliminación de recubrimientos, la superficie metálica queda limpia, se mejora la calidad del reacondicionamiento y se recupera casi el 100 % del metal. De este modo, el reciclaje de llantas contribuye a la conservación de recursos, la protección del medio ambiente y el uso sostenible del aluminio y el acero.
Todo lo que debe saber sobre la eliminación de recubrimientos: preguntas clave en resumen
¿Son lo mismo la eliminación de recubrimientos y el decapado?
Desde el punto de vista técnico, ambos procedimientos logran el mismo resultado: eliminar una capa superficial de un material como metal, acero o acero inoxidable. En la práctica, ambos términos se utilizan con frecuencia como sinónimos, si bien esto no es correcto. Mientras que el decapado es el término genérico para la eliminación de cualquier tipo de recubrimiento - ya sea pintura, polvo, capas galvanizadas, productos de corrosión como óxido o pasivaciones, entre otros- , en la eliminación de recubrimientos solo se retiran las pinturas orgánicas.
En este proceso, no debe dañarse la superficie de la pieza ni el material base, aunque suele ser deseable un ligero efecto de generación de rugosidad, ya que favorece la adhesión para los recubrimientos posteriores.
¿En qué consisten la eliminación de recubrimientos térmica y química?
La eliminación de recubrimientos térmica también se denomina pirólisis. En este procedimiento, se emplea calor para «quemar» la capa de pintura del sustrato. Las temperaturas son tan elevadas que se rompen los enlaces químicos de los componentes de la pintura, dejando como resultado una capa de ceniza que debe eliminarse mecánicamente, lo que en ocasiones puede realizarse mediante una instalación de granallado. En la eliminación de recubrimientos térmica se alcanzan temperaturas de hasta 450 °C, por lo que este procedimiento no es adecuado para materiales sensibles al calor, como el aluminio, que puede deformarse. Además, este método puede provocar fatiga del material. No obstante, la eliminación de recubrimientos térmica presenta ventajas significativas: la más importante es que el procedimiento ofrece un resultado muy limpio de forma rápida, especialmente cuando es necesario eliminar capas de pintura de gran espesor.
La eliminación de recubrimientos química es otra alternativa habitual al granallado mecánico. En este caso, se utilizan soluciones químicas para eliminar pinturas, recubrimientos o capas de barniz, tanto de base ácida como alcalina. Las piezas se introducen en un baño decapante en el que la pintura se elimina o disuelve químicamente. Este procedimiento es especialmente adecuado para materiales sensibles, como el aluminio o la fundición a presión de zinc, así como para geometrías de paredes delgadas. Sin embargo, la eliminación de recubrimientos química puede resultar lenta y laboriosa, y la gestión de las aguas residuales contaminadas suele ser problemática. En términos generales, este procedimiento no es especialmente respetuoso con el medio ambiente debido al uso intensivo de productos químicos.
¿Qué abrasivos son adecuados para la eliminación de pintura?
- Perlas de vidrio:
Las perlas de vidrio combinan la eliminación de pintura con un acabado superficial simultáneo, pudiendo generarse superficies de alto brillo. No obstante, este procedimiento no es adecuado para piezas de paredes muy delgadas, ya que estas pueden deformarse durante el granallado. Una ventaja destacada es que genera una ligera rugosidad superficial, lo que favorece la adhesión para los recubrimientos posteriores. Incluso el granallado solo con agua puede ser un método adecuado —utilizado, por ejemplo, en el sector aeroespacial—, que a menudo resulta respetuoso con el medio ambiente y rentable. Este abrasivo se emplea con frecuencia en la industria del automóvil para la eliminación de recubrimientos en componentes de aluminio.
- Corindón:
La eliminación de recubrimientos con corindón altamente abrasivo es una solución eficaz cuando se requiere eliminar rápidamente una capa de pintura de gran espesor en componentes grandes e insensibles. Con el corindón no solo se logra la mayor tasa de eliminación, sino que también se generan superficies muy rugosas que, aunque no son necesariamente estéticas, constituyen un pretratamiento óptimo para un posterior repintado o recubrimiento en polvo. Otras ventajas son la disponibilidad del abrasivo en diferentes granulometrías (60–200 mesh).
- Abrasivos plásticos:
Los abrasivos plásticos ofrecen una solución respetuosa con la superficie para la eliminación de recubrimientos, sin rayaduras ni deformaciones. El procedimiento es algo más lento debido a la relativamente baja tasa de eliminación del abrasivo; sin embargo, en aquellos casos en los que se requiere alta precisión y no debe dañarse la superficie del material base, este procedimiento resulta especialmente indicado. Se utiliza en el sector aeronáutico, para la eliminación de recubrimientos en piezas de plástico para automoción y para el tratamiento de componentes electrónicos.
- Agua:
La eliminación de recubrimientos con agua puede realizarse con o sin aditivos abrasivos. Este procedimiento opera con aire comprimido —de forma similar a una hidrolimpiadora— y genera un desbaste del material muy suave, ya que se produce por erosión hídrica y no por abrasión mecánica. La tasa de eliminación es relativamente baja, por lo que el procedimiento no es especialmente eficiente en términos de productividad. Sin embargo, su compatibilidad medioambiental es insuperable: si no se añaden aditivos abrasivos como corindón, el agua puede limpiarse y reciclarse fácilmente, permitiendo su reutilización en circuito cerrado.
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