Tecnología de chorreado a alta presión: un procedimiento eficaz para piezas de trabajo exigentes
El chorreado con agua a alta presión, con presiones de hasta 4.000 bar, es un proceso especialmente respetuoso con las piezas, al tiempo que resulta ecológico y altamente eficiente. Cuando la presión supera los 2.000 bar, se habla de chorreado con agua a ultrapresión o chorreado con agua a ultra-alta presión (UHPW). Este último procedimiento, en particular, está ampliamente extendido en numerosos sectores industriales, ya que permite eliminar revestimientos de gran dureza, como los revestimientos cerámicos o los lacados especiales.
El chorreado con agua a presión —ya sea mediante una tobera múltiple giratoria o con toberas individuales— ofrece numerosas ventajas adicionales. Por ejemplo, no se consume granalla y, como consecuencia, se minimiza la pérdida de material en el sustrato base. Asimismo, se elimina la necesidad de limpiar posteriormente la pieza de trabajo para retirar polvo y granalla. Si se añaden compuestos al agua de proceso, es posible aplicar una protección anticorrosión temporal. Gracias a la posibilidad de reutilizar el agua de proceso en ciclo cerrado de forma continua, el chorreado con agua a alta presión resulta además especialmente respetuoso con el medio ambiente.
La eliminación de óxido, el descascarillado, el decapado (stripping), la limpieza, el decapado mecánico —cuando no debe atacarse el material base— y el desbarbado son procedimientos de granallado que también funcionan eficazmente en combinación con agua a presión. Para otros procesos, como la creación de rugosidad superficial, el chorreado con agua a alta presión o a ultra-alta presión no resulta adecuado, ya que es difícil obtener con él una superficie homogénea.
Este procedimiento se emplea con gran frecuencia en el sector aeroespacial, donde los componentes son sometidos regularmente a decapado antes de las inspecciones de seguridad, con el fin de detectar incluso los defectos más pequeños. En este contexto, se utiliza habitualmente como alternativa a los procesos químicos o como sustituto del granallado con corindón. En ambos casos, el chorreado con agua a alta presión representa la variante de mecanizado más respetuosa con el material.
Este procedimiento también se aplica cuando se requiere el desbarbado de piezas mecanizadas por arranque de viruta sin introducir nuevas contaminaciones en forma de granalla.
¿En qué sectores industriales se aplica este procedimiento?
- Decapado de una amplia variedad de componentes de turbina en el sector aeroespacial.
- Eliminación de residuos cerámicos en piezas de fundición de precisión.
- Decapado de pintura, eliminación de goma, látex, betún y residuos de producto adheridos en la industria química, del caucho y de procesos (tuberías, intercambiadores de calor, reactores, silos, mezcladores).
- Limpieza de tuberías e intercambiadores de calor, limpieza de depósitos y recipientes, en parte mediante procedimientos sin entrada de personal (non-entry) con control remoto.
- Preparación de superficies y eliminación de revestimientos en estructuras de acero, cascos de buques, estructuras offshore, depósitos y tuberías.
- Demolición de hormigón (hidrodemolición) para la rehabilitación de puentes, suelos industriales, rampas de acceso y estructuras de obra civil, mediante instalaciones UHP de hasta aproximadamente 2.800–3.000 bar.
- Limpieza industrial y municipal, por ejemplo de superficies de tráfico, equipamiento urbano y grafitis, así como aplicaciones especiales como el corte en frío o la limpieza de precisión en instalaciones de energía y de petróleo y gas.
Preguntas frecuentes: todo lo que necesita saber sobre el chorreado con agua a alta presión
Se habla de chorreado con agua a alta presión a partir de aproximadamente 600 bar. A partir de un rango de presión de 2.000 bar, se denomina chorreado con agua a ultrapresión (HPW) o chorreado con agua a ultra-alta presión (UHPW). La presión máxima utilizada actualmente se sitúa en torno a los 4.000 bar.
Sí, dado que no se requieren productos de limpieza químicos ni aditivos nocivos. Además, el agua utilizada puede reutilizarse en ciclo cerrado. En comparación con el granallado convencional con granalla, como el corindón, el chorreado con agua a alta presión resulta igualmente más ecológico, ya que no genera residuos de granalla y produce significativamente menos polvo.
En el chorreado con agua a alta presión se aprovecha una energía muy elevada en combinación con un medio líquido. Este penetra fácilmente en la superficie y desprende el revestimiento de forma eficaz. El proceso se lleva a cabo de manera considerablemente más rápida y con mayor precisión que los procedimientos químicos o el granallado en seco convencional. Al mismo tiempo, este procedimiento no daña la superficie de los componentes. No obstante, el elevado consumo energético del proceso representa una desventaja a tener en cuenta.
Ambas opciones están disponibles: el trabajo manual con lanza de mano sigue siendo ampliamente utilizado en el ámbito de las rehabilitaciones y trabajos de mantenimiento, o cuando el objetivo de mecanizado se limita a extracciones de material de pequeña magnitud. Sin embargo, este tipo de aplicación supone siempre una carga considerable y exige altos requisitos al operario. Gracias a una amplia gama de nuevos desarrollos y ante propiedades de material más exigentes, se recurre a la tecnología robótica, con la que la lanza de chorreado se guía de forma automatizada. La tecnología robótica permite además un trabajo económicamente eficiente cuando se manejan grandes volúmenes de chorreado.
Las instalaciones modernas de chorreado con agua a alta presión o con agua a ultra-alta presión están equipadas con un sistema de preparación de agua que separa el agua de los materiales eliminados durante el proceso. El agua de proceso se recicla y se conduce en ciclo cerrado.
Sí. En el mecanizado de materiales especialmente duros, se añaden con frecuencia abrasivos como la arena de granate. Este procedimiento se denomina chorreado abrasivo con agua y aumenta considerablemente la velocidad de extracción de material.
Con una selección adecuada de presión y tobera, es posible mecanizar sustratos muy diversos, desde acero y titanio hasta aleaciones base níquel, si bien la configuración de presión debe adaptarse estrictamente a la sensibilidad del material en cuestión.
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