Polishing and smoothing
Polieren und Glätten mit Gleitschlifftechnik
PULIDO Y ALISADO

Pulido de alto brillo de materiales metálicos y acero inoxidable: tratamiento de superficies para máxima funcionalidad y estética

Pulido y alisado como tareas centrales de mecanizado en el acabado en masa

Articulación de la rodilla antes del pulido Articulación de la rodilla después del pulido

Las superficies metálicas y, en particular, las de acero inoxidable, muy lisas y brillantes, se consideran un signo de calidad y estética reconocidas. Además, para la función y vida útil óptimas de un producto, puede ser necesaria una superficie perfectamente pulida.

Incluso el pulido de alto brillo del acero inoxidable tiene como objetivo optimizar las superficies de las piezas mediante un arranque de material selectivo en el rango de los micrómetros (por ejemplo, eliminar arañazos o defectos) y, con ello, mejorar las propiedades funcionales y estéticas. En el alisado, el objetivo principal es crear una superficie con baja rugosidad y alta capacidad de carga, siendo menos relevante el aspecto visual.

Ámbitos de aplicación y tecnologías

Llanta de aluminio pulida con alto brillo

Pulido, pulido de acero inoxidable, pulido de alto brillo y alisado: estos términos evocan en muchos imágenes atractivas: desde llantas brillantes que se reflejan en el sol sin el más mínimo arañazo, hasta joyas de alta gama pulidas a alto brillo. Desde acero inoxidable pulido o productos ortopédicos, como articulaciones de rodilla extremadamente alisadas y dispositivos médicos, hasta superficies de acero inoxidable en cocinas, donde la suciedad y las manchas de agua no tienen oportunidad. Las superficies pulidas y alisadas con calidad de espejo son un placer tanto para la vista como al tacto.

Sin embargo, las superficies pulidas no solo son estéticas, sino que también ofrecen otras ventajas: con frecuencia son un requisito para el uso técnicamente impecable de piezas, por ejemplo, cuando se emplean superficies de acero inoxidable en la industria alimentaria, ya que son más higiénicas y fáciles de limpiar.

 

Además, el pulido y alisado, o el pulido de acero inoxidable, se realizan con frecuencia para que algo funcione de la manera más «fluida» posible. Las superficies de alto rendimiento con baja rugosidad son demandadas, por ejemplo, en tecnología médica, construcción de turbinas o en el sector de la automoción. El pulido de las piezas en este ámbito puede optimizar la limpieza y el comportamiento al desgaste, así como influir en el consumo energético y la generación de ruido.

En el pulido, se optimizan las superficies lisas tanto óptica como funcionalmente y se les da brillo mediante métodos mecánicos (aquí el espectro abarca desde paño, pasta de pulir o disco de pulido hasta la instalación de acabado en masa como máquina de pulido clásica) o químicos. El objetivo suele ser alcanzar valores de rugosidad inferiores a Ra 0,05 μm o, en casos individuales, incluso hasta Ra 0,02 μm. En la mayoría de los casos, es inevitable una cierta preparación de la pieza mediante prelijado y limpieza antes del proceso de pulido propiamente dicho.

En el entorno industrial, el acabado en masa suele ser la forma más económica de pulir y alisar piezas pequeñas y medianas. Para ello, ofrecemos a nuestros clientes un programa propio de abrasivos y medios de pulido/pastas de pulir. Además, disponemos de una amplia gama de instalaciones de acabado en masa para procesos en húmedo y en seco.

A la hora de seleccionar la mejor tecnología de instalación, debe prestarse especial atención al manejo de las piezas, ya que las superficies de alta calidad y, en particular, las de acero inoxidable, requieren un tratamiento especialmente cuidadoso durante el mecanizado, así como en la logística de piezas antes y después del proceso.

ISF® y Keramo-Finish®: procesos especiales para el pulido y alisado

Componente después del procesamiento con el proceso Keramo-Finish

Los procesos ISF® y Keramo-Finish® se utilizan para el mecanizado de superficies de alta precisión de componentes con requisitos especiales, por ejemplo, en aeronáutica o en el sector de la automoción. El proceso ISF® es un acabado en masa asistido químicamente que, mediante compuestos formadores de capas de conversión y abrasivos, produce superficies lisas que aumentan la resistencia. Mejora la vida útil y reduce la fricción y el ruido. Este proceso también es conocido como «proceso REM». Crea un aspecto óptimo: superficies superfinas, brillantes o incluso decorativas.

Keramo-Finish® utiliza cuerpos de pulido cerámicos especiales y pastas de pulir extremadamente finas para pulir las superficies de manera gradual hasta obtener un alto brillo. Durante el proceso, la pasta de pulir/abrasiva se va desmenuzando progresivamente: al inicio del mecanizado, se produce un mayor arranque de material, mientras que al final del proceso las piezas se pulen a alto brillo. El proceso genera rugosidades extremadamente bajas (hasta Ra 0,03 μm) y, al mismo tiempo, densifica la superficie, lo que se traduce en una mayor durabilidad y mejor funcionalidad.

El reto especial: pulido y alisado de acero inoxidable

El pulido de acero inoxidable plantea requisitos considerablemente más altos que el mecanizado de metales convencionales. La causa radica en las propiedades especiales del material, sobre todo su baja conductividad térmica, alta tenacidad y la capa pasiva natural de óxido de cromo. Estos factores hacen que el acero inoxidable sea técnicamente exigente, pero también especialmente duradero y resistente a la corrosión.

Especialmente en los procedimientos de pulido mecánico, debe prestarse atención a la disipación del calor. El calor puede provocar decoloraciones, daños en la superficie y mayor susceptibilidad a la corrosión. Por ello, son esenciales un buen control de la temperatura, bajas velocidades de corte y refrigeración adicional. También desde el punto de vista mecánico, el acero inoxidable es un material exigente: tiende al endurecimiento en frío y «se embota» al pulir, en lugar de arrancarse limpiamente. Esto hace que el proceso sea más lento y requiere un enfoque coordinado con herramientas y abrasivos adecuados.

Además, el acero inoxidable es sensible a los arañazos. Una superficie de alta calidad requiere, por tanto, un enfoque gradual con granulometrías finamente escalonadas y una limpieza exhaustiva entre los pasos de mecanizado. Un mecanizado uniforme es especialmente difícil en geometrías complejas, pero necesario para garantizar la precisión dimensional y un acabado homogéneo.

Debe prestarse especial atención a la capa pasiva, que puede dañarse mediante el pulido mecánico. Esta debe restaurarse de manera específica posteriormente, por ejemplo, mediante tratamiento químico posterior o electropulido. Esta última solución ofrece, además, la ventaja de un arranque uniforme y libre de tensiones. Alternativamente, pueden emplearse el pulido químico o el pulido por plasma para el refinado de superficies aptas para uso médico y alimentario.

En sectores sensibles como la industria alimentaria o la tecnología médica, se aplican estrictos requisitos a la calidad de las superficies, generalmente con valores de rugosidad definidos (por ejemplo, Ra < 0,8 μm, bajas profundidades de rugosidad). El aseguramiento de la calidad se realiza mediante inspecciones visuales, mediciones de rugosidad y ensayos de corrosión.

El pulido de acero inoxidable es más laborioso y costoso que en otros metales, debido a los mayores tiempos de mecanizado, el equipamiento especial, los medios adecuados y los tratamientos posteriores adicionales. No obstante, el esfuerzo vale la pena: las superficies de acero inoxidable pulidas son especialmente duraderas, higiénicas y requieren poco mantenimiento, una clara ventaja en muchas aplicaciones modernas.

Nuestros expertos le asesorarán con gusto sobre su reto específico en el ámbito del pulido de acero inoxidable.

El acero inoxidable es uno de los tres materiales más utilizados en la tecnología médica. Se emplea principalmente en materiales de uso diario, como instrumentos quirúrgicos, mesas de operaciones o jeringuillas. Estos objetos deben cumplir los más altos requisitos higiénicos para evitar la proliferación de gérmenes y bacterias. El acero inoxidable es especialmente adecuado como material de fabricación porque es resistente a la corrosión, fácil de limpiar y biocompatible. Un tratamiento superficial adecuado maximiza el efecto positivo que el material aporta por sí mismo: una superficie de acero inoxidable pulida y alisada es más fácil de limpiar y esterilizar, lo que respalda los más altos estándares de higiene en aplicaciones médicas. En áreas sensibles como la cirugía o la tecnología de implantes, esto es decisivo para la seguridad del paciente. También desempeñan un papel los requisitos ópticos y hápticos, por ejemplo, en instrumentos que deben guiarse con precisión. En conjunto, el pulido y el uso de materiales de acero inoxidable contribuyen significativamente a la funcionalidad, seguridad, sostenibilidad y calidad de los productos de tecnología médica.

Lo que debe saber sobre el pulido y el alisado: preguntas clave en resumen

El pulido, también en el caso del acero inoxidable, es un proceso de acabado fino para generar brillo/alto brillo con un arranque mínimo de material. El alisado tiene como objetivo principal reducir la rugosidad superficial, pudiendo variar el aspecto de la superficie desde una estructura fina hasta pulida.

Prácticamente todos los materiales sólidos: acero para herramientas, acero inoxidable, aluminio, latón, cobre, titanio, metal duro, cerámica, plásticos, vidrio y materiales cristalinos pueden pulirse.

Los principales procedimientos son: pulido mecánico (manual, máquina, paño o vellón y medio de pulido, disco, superacabado), pulido electrolítico, DryLyte (electropulido en seco), pulido por plasma, superacabado isotrópico (ISF®), acabado en masa, así como pulido en seco o en húmedo, Keramo-Finish® o pulido con bolas.

El pulido mecánico, como por ejemplo el acabado en masa en procesos en húmedo o en seco, utiliza medios abrasivos/pulidores y movimiento mecánico. El pulido electrolítico, como el procedimiento patentado DryLyte, es una combinación de proceso de arranque electroquímico y movimiento mecánico.

Todos los procedimientos de pulido pueden alcanzar, dependiendo del pretratamiento, valores de hasta Ra 0,05 μm.

La estructura superficial de los materiales alisados o pulidos presenta menos defectos, como arañazos, rebabas y otras irregularidades, en los que pueden producirse reacciones o acumularse humedad y suciedad. Por tanto, este paso contribuye a mejorar la resistencia a la corrosión. Si se desea una protección más amplia contra la corrosión, dependiendo del material y de la aplicación, será necesaria una solución más completa: en ese caso, el pulido o alisado se combina con una pasivación o recubrimiento.

  • Tecnología médica: las superficies pulidas son un distintivo de calidad y esenciales para la biocompatibilidad e higiene de instrumentos quirúrgicos, implantes, etc., y facilitan, en general, una mejor limpieza de las superficies.
     
  • Industria del automóvil: aquí se pulen y alisan piezas tanto por razones funcionales como estéticas (llantas). Las superficies de alto rendimiento con baja rugosidad minimizan el consumo energético y la generación de ruido, y optimizan el comportamiento al desgaste y la transmisión de fuerza.
     
  • Industria alimentaria, farmacéutica y química: para prevenir la adhesión de suciedad y, por tanto, de gérmenes, y facilitar la limpieza, en estos sectores se prescriben ciertos valores de rugosidad para las superficies.
     
  • Construcción de maquinaria e industria de rodamientos: las superficies pulidas y alisadas presentan mejores propiedades tribológicas. También son relevantes temas como el comportamiento optimizado al desgaste, así como un menor consumo energético y generación de ruido.
     
  • Aeronáutica y aeroespacial: las superficies lisas son decisivas para minimizar la resistencia al flujo, evitar la fatiga prematura del material y aumentar la eficiencia aerodinámica.

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