Álabe de turbina antes y después del chorreado húmedo
Nassstrahlen mit Strahltechnik
CHORREADO HÚMEDO

Chorreado húmedo o chorreado por suspensión: un tratamiento especialmente cuidadoso para tus superficies

Cuando el agua y la granalla actúan conjuntamente

Turbine before water jetting Turbine after water jetting

El chorreado húmedo, también denominado chorreado por suspensión, es una técnica especialmente cuidadosa para el tratamiento de superficies. En este proceso, se aplica de forma controlada una combinación de aire comprimido, agua y granalla sobre las piezas a tratar. El procedimiento elimina contaminaciones y genera superficies definidas sin dañar el material base.

El agua desempeña en este proceso varios efectos simultáneos: combina el proceso de granallado (el denominado "chorreado de arena" o chorreado en seco) con un efecto limpiador, favorece una distribución más uniforme de la granalla, penetra en las grietas más pequeñas y, al mismo tiempo, amortigua el impacto de la granalla a modo de cojín. De este modo, el arranque de material es mínimo, ya que el agua atenúa la energía de los impactos, lo que permite respetar las tolerancias mecánicas más estrechas de las piezas.

El procedimiento es especialmente adecuado para la obtención de superficies de fácil limpieza, para la limpieza suave de piezas y para conseguir un acabado superficial visualmente atractivo.

¿Para qué aplicaciones resulta indicado el chorreado húmedo?

Wet blasting cabinet

El chorreado húmedo es idóneo principalmente para piezas metálicas sensibles y de fabricación de precisión. El flujo del agua sobre la superficie de la pieza genera un efecto abrasivo controlado. Sin embargo, este método no solo es cuidadoso con el material, sino también económico: gracias a la capa amortiguadora de agua entre la pieza y la granalla, el consumo de granalla se reduce considerablemente. Además, al evitarse la generación de polvo y, con ello, las contaminaciones, es posible utilizar granallas de granulometría muy fina.

Para obtener un resultado de granallado y un acabado superficial especialmente uniformes, el control del chorro en las máquinas de chorreado húmedo de Rösler se realiza, por lo general, mediante un robot industrial o un sistema CNC. Del mismo modo, los procesos de carga y descarga se configuran de forma específica según los requisitos de su producción, con distintas opciones de automatización que permiten adaptarse a múltiples escenarios operativos.

Preguntas frecuentes: todo lo que necesita saber sobre el chorreado húmedo

Mediante un compresor se genera aire comprimido que, mezclado con agua y granalla, se aplica sobre la pieza. La granalla utilizada se acondiciona de forma continua para garantizar un proceso de granallado limpio y eficiente. Los residuos generados, así como la granalla utilizada, deben separarse tras su uso y eliminarse de forma adecuada.

En el chorreado húmedo se añade agua a la granalla. Esta mezcla amortigua la energía de impacto de la granalla, reduce el arranque de material y evita la generación de polvo. El resultado son superficies especialmente uniformes, tratadas con gran suavidad.

  • Tratamiento cuidadoso de piezas delicadas
  • Entorno de trabajo libre de polvo y limpio
  • Menor consumo de granalla
  • Combinación de limpieza y acabado superficial
  • Posibilidad de utilizar granallas de granulometría fina

El procedimiento es especialmente indicado para piezas sensibles o de fabricación de precisión, como implantes, componentes de turbinas y motores, artículos de joyería, herramientas y piezas procedentes de la tecnología médica, la aeronáutica o la mecánica de precisión. El acero inoxidable, en particular, se trabaja con excelentes resultados mediante el procedimiento de chorreado húmedo, permitiendo obtener superficies que cumplen los exigentes requisitos de limpieza y desinfección de las industrias médica y alimentaria.

En función del resultado deseado, se emplean, entre otros, perlas de vidrio, perlas cerámicas o variedades finas de corindón. Gracias a la conducción del agua, es posible procesar granallas de granulometría muy fina que resultarían difíciles de manejar en el chorreado en seco. La clave está en la correcta combinación de granalla, su concentración, el agua y la presión de aire, factores determinantes para la eficacia del chorreado húmedo.

El agua garantiza una distribución uniforme de la granalla y genera una superficie definida con un ligero efecto brillante. Asimismo, se minimizan las incrustaciones de granalla en la superficie y la pieza queda libre de residuos y agentes contaminantes.

Las primeras instalaciones de chorreado húmedo fueron desarrolladas en los años 60 para el tratamiento de componentes de alta sensibilidad en la industria aeronáutica.

En la actualidad, el procedimiento se aplica, entre otros ámbitos, para la obtención de superficies de precisión en implantes, joyería, componentes de motores, herramientas de arranque de viruta y herramientas de corte en los sectores aeroespacial, de tecnología médica y de fabricación de herramientas.

Sí. Al no generarse polvo durante el proceso y al retener el agua las partículas arrancadas, la carga sobre el entorno de trabajo se reduce de forma significativa. Además, el consumo de granalla disminuye, lo que contribuye al uso eficiente de los recursos.

El procedimiento de chorreado húmedo también puede emplearse para la compactación o el refuerzo superficial cuando las superficies son muy sensibles y los procedimientos convencionales de granallado de precompresión resultan demasiado intensivos.

Utilice el Buscador de soluciones para encontrar el sistema adecuado para su método de procesamiento.